Historia

Los antepasados de nuestro socio fundador, Álvaro de Alvear, se dedicaron al cultivo de la vid en Nájera, antigua capital del Reino de Navarra y perteneciente hoy a la Rioja.


A finales del siglo XVIII, Juan de Alvear fue destinado a Córdoba. Su hijo, que seguía vinculado a Nájera como Alcalde, se casó ya con una cordobesa. Se trasladó a la ciudad de Montilla, en donde, como llevaba su vocación en la sangre, plantó viñedos y estableció su bodega en 1.715. Sus descendientes fueron, en su mayoría, marinos y militares, pero, al retirarse, retornaban a su casa para dedicarse a la bodega.


Entre ellos, hay que destacar a Diego de Alvear Ponce de León, contralmirante de la Armada, políglota, investigador de la flora y fauna de la América Hispana, en la que fue nombrado uno de los tres comisionados para trazar, en nombre del Rey, los límites entre las fronteras de España y Portugal. Héroe de la guerra de la Independencia, cuando estuvo al frente de las tropas que defendieron la Isla del León en donde impidió el paso de los franceses.


Su tataranieto, Álvaro de Alvear, dirigió durante décadas la bodega familiar de Alvear. Más tarde, decidió comenzar este nuevo proyecto, junto a Yolanda Piñero, enóloga y con una gran pasión por el vino y su cultura, al que ha dedicado toda su vida profesional.


Para llevar a cabo este proyecto, se eligió un paraje espectacular a los pies de la Sierra de Lamoneda y precisamente en donde, según investigaciones recientes, estuvo ubicada la finca de la familia del General romano Máximus Decimus Meridius.


Veinte siglos después, partiendo de un viñedo singular, combinando la técnica más moderna y los métodos artesanales más adecuados, se elaboran y obtienen unos vinos excepcionales, en la bodega que está situada entre los viñedos.