Viñedos

Aunque suena sencillo, los buenos vinos siempre proceden de un buen viñedo.


Se entra en un área rica y se recorre siguiendo la Vía de la Plata (A-66) todo el viñedo de Viña Santa Marina. Se tiene la sensación de ir cruzando entre sus calles desde el norte al sur de la finca.


Dividida en numerosas parcelas, hasta 32, según el tipo de suelo y su situación en la finca, se busca con ello tipificar uvas y, por tanto, caracterizar nuestros vinos.


Una original elección de variedades, Petit Verdot, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Syrah, algo de Merlot y Viognier, para marcar diferencias. Con ellas elaboramos tanto monovarietales como buenas combinaciones que hacen que nuestros vinos sean tan atractivos.


El suelo de origen granítico, es de estructura arenoarcillosa, de profundidad moderada con zonas de abundante canto que favorecen el drenaje. En la finca se diferencian hasta tres zonas, que tipifican los vinos y que son complementarias: una zona de ladera con predominio de canto, otra ladera con menos canto y las zonas bajas.


El clima es típico mediterráneo, temperaturas frías en invierno y veranos largos y cálidos. En cuanto a las lluvias, abundantes en primavera y otoño, veranos secos que alejan las enfermedades del viñedo.


La plantación: las 61 ha. de viñedo están conducidas en espaldera. Cambiamos las distancias entre plantas y calles, y así tenemos diferente ventilación, luminosidad, densidades de plantación, etc... y todo esto, cada elección, afecta a las plantas desde su brotación pasando por su desarrollo hasta llegar a la vendimia y, consecuentemente, a la diferenciación de los vinos.


La viña no es "una gran bebedora", sin embargo, necesita una justa cantidad de agua. Por eso, cuando las lluvias no son suficientes, se apoya con suaves riegos.


Con la idea en nuestro pensamiento de un buen vino, aplicamos modernas técnicas de viticultura, buenos cuidados y, esta tierra, nuestra tierra, que, por su climatología, mantiene sana la viña, hace el resto.